LEMA ORANTE

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    Llaman a orar anunciando Bondad.

    Llaman a orar… reclamando –sin exigir- nuestra decidida participación, según nuestra naturaleza.

    Llaman a orar en el nombre de la belleza, la ternura, el afecto… y la convivencia.

    Llaman a orar… a sentir –desde el Misterio Creador- que nuestra presencia es una imaginería de sorpresas. Representantes elegidos. Único cada uno, e insustituible. Preparado, desde la Nada, para encajar, adaptarse, resolver, recrear, ¡promover!, ¡imaginar!…

    La Llamada Orante –simultáneamente-, al resaltar nuestra trayectoria y nuestras penurias, nos recuerda nuestras perfecciones, nuestras capacitaciones; la bondad innata que tiene nuestro “estar”, por la llegada insondable de nuestra presencia.

    Y esta llegada insondable de nuestra presencia… nos debe regenerar continuamente. Y saber que cualquier posición en la que se nos coloque, será la que precisamente se necesita, se precisa. Y la mayoría de las veces no sabremos por qué: “¿Por qué a mí? ¿Por qué esto?”.

    Y no lo sabremos, porque no es una cuestión de saber; es una cuestión de percibir, sentir… y dejarse imaginar. Y, en consecuencia, dar la respuesta precisa… para evitar recalar en nuestra consciencia de exigencia, de protesta, de negación.

    No sabremos “por qué”, prácticamente de todo. Pero la Creación se promueve en una creatividad permanente. No precisa saber. Nada precisa. Pero la Creación es tan inmensa que nos desborda.

    Ahora bien, cada ser encaja en su trayectoria, con lo necesario.

    Sí. Y ocurren aconteceres que el ser debe… recapacitarse.

    Fíjense: somos capaces –como humanidad de ciencia y sabiduría- de cambiar la trayectoria de un meteorito, con cálculo, precisión, exactitud. Y no somos capaces de parar una vulgar guerra. Capaces de soñar con el vuelo en el Universo, y a la vez, con el pie puesto en el cuello del que en ese momento es el enemigo.

    Se vive, como especie, en un tránsito entre la magia del vivir y lo absurdo del desaparecer.

    En realidad, somos visibles e invisibles a la vez. Ocurre que, a veces, nos hacemos más visibles. Y los sentidos son capaces de medirnos, pesarnos… Y otras, nos hacemos invisibles.

    Lo tenemos que llamar “misterio”, porque aún estamos en la era, en el tiempo de la consciencia de descubrir, de aprender, de buscarle explicación: una época primitiva de la evolución de la consciencia. Muy primitiva. Necesita un porqué, necesita una razón…

    Es incapaz de asumir la grandiosidad del Misterio. Precisa dominar, controlar, exigir, manejar, manipular…

    La Llamada Orante nos reclama el que nos demos cuenta de ese primitivismo de consciencia.

    Que aspiremos a lo que realmente somos.

    Y que, en base a nuestra llamada “inteligencia”, nos demos cuenta de nuestra profunda ignorancia.

    En cuanto reconocemos nuestra profunda ignorancia, nuestros logros y capacitaciones se nos vuelven tan frágiles, tan incompetentes, que precisan modificarse una y otra vez.

    ¡Y ni siquiera sabemos comer! Y cada uno va con su régimen y con su patata, su cebolla o su carne.

    “Arqueológico”.

    Pero… ¡exigente!: “Sí, porque esto es así”. “No, porque esto es de esta manera”. “No, porque… lo que era bueno antes, ahora es ¡malo!”. “¡Hemos descubierto...!”.

    A partir de nuestra consciencia evolutiva ignorante, podremos sorprendernos de lo que descubrimos, de lo que aprendemos, sin aferrarnos, sin ratificarlo, sin asegurarlo.

    El sublime ignorante vaga por cualquier dimensión, y es capaz de sorprenderse en cualquier ocasión. Y es así como podemos mantener la inocencia de vida… y dar a cada instante o detalle una transcendencia.

    Descubrir esos motivos que aparecen, que llegan, que coinciden, que “casualmente” suceden… y que nuestra vanidosa inteligencia no pudo calcular.

    Ansias de bondades acucian nuestras necesidades. “Ansias de bondades acucian nuestras necesidades”.

    Con solo imaginarlas, con solo proyectarlas, harán su efecto.

    Ansias de bondades reclaman nuestra naturaleza, nuestros proyectos, nuestras ideas.

    Depurarlas, aclararlas… y descubrir cómo se precisan, se necesitan. Y así sentirse plenos en la realización, en la presencia.

    La infravaloración reinante, la autoculpa, el autocastigo… –esa manera de sentirse indigno, en la que nos han ido educando- en realidad es sentirse indigno ante la Creación.

    Es “el favor” que nos hicieron los que dominaban, los que dominan, los que controlan: transmitirnos la idea –a través de ellos: padres, madres, amigos- de que somos inútiles, incapaces, crueles, malvados.

    Y así nos hacemos una idea de que el Misterio Creador, a través de los más capacitados, nos muestra…

    ¿Acaso el Amor infinito de ¡lo Eterno!... ha gestado intermediarias acciones de castigo, de impunidad, de dominio? ¿Ha gestado, en su profundo e insondable movimiento, criaturas, para que sufran, para que sean maltratadas, para que lleguen a sentir su despropósito…? No.

    El reclamo de Bondad que hace la Llamada Orante nos conmina a recordarnos, a todo lo viviente, la Bondad innata de la que estamos dotados. En consecuencia, nadie de esa materia viviente tiene la autorización y el dominio de suplantar a la Creación. ¡Y menos aún, que nos lo creamos!

     Asumimos que intermediarios somos todos, cada uno en su posición. Y asumimos que unos nos orientan en un sentido, y otros en otro.

    Y lo asumimos en la medida en que no se nos utiliza, no se nos manipula, no se nos domina, no se nos castiga. Se nos reclama, desde la Creación, que seamos, unos hacia otros, bondadosos. En cuyo caso, cuando otro se muestra rencoroso, castigador, está dejando de ser lo que es.  Y, en consecuencia, ¡no debe influirnos! ¡No debe influirnos! Nos debe producir… lástima, pena.

    Pero la vida no es un sistema de dominios; es un sistema de equilibrios, de armonías, de convivencias.

    Sin duda, lo humano ha creado el desequilibrio, el desfase, el… des-amor.

    Pero, a la vez, no puede vivir sin él, no puede vivir sin “ello”, porque ello es su esencia; ello es su naturaleza.

    Consecuentemente, cada vez que alguien, algo, situaciones, nos castiguen, nos persigan o nos acusen… no demos crédito.

    Sí debemos recordar nuestras bondades. ¡Claro! Y si alguien nos ofende, reclamarle su admiración.

    Si alguien nos ofende, mostrarle nuestro silencio, pero no nuestro dolor. En todo caso, la lástima y la pena por cómo ha actuado.

    Y en el nombre… y en el nombre del Auxilio del Nombre del Misterio Creador, proyectamos nuestras bondades hacia los que sentimos que… viven tiempos, momentos necesitados; que se duelen sin encontrar esperanza; que se retuercen sin saber cómo pedir; que no saben a dónde acudir.

    Y en el nombre de nuestra bondad, de nuestra capacidad, de nuestro privilegio de alimentarnos, abrigarnos, andar, ¡movernos!… proyectamos nuestra bondad hacia esos necesitados… que son “nosotros”… que se retuercen en las cárceles; que se van más allá de la locura, en los siquiátricos; que agonizan inútilmente en la guerra. Todos aquellos que bocanadas al viento hacen, y que languidecen de hambre… ¿Qué se les dice cuando alguien se vuelve exigente porque esto no estaba caliente o no estaba frío o…?

    A todos aquellos que buscan la esperanza en el desespero, hacia ellos nuestras bondades. Y las buscan en el desespero de la huida, de “algo mejor”; en el desespero del engaño; en el desespero del martirio.

    A esos que habitan y yacen en las camas de hospitales, pendientes de su próxima queja, de su próximo llanto o lamento.

    Aquellos que esperan sin esperanza; que no tienen quien les diga, que no tienen quien les llore.

    Nuestra referencia orante debe abarcar a todos. No debe conformarse con: “Bien está el ocuparte de los tuyos”. Un secuestro y un egoísmo más. No. No es “bien está”.

    Bondad es… percibir en lo que hace nuestra humanidad, en la que estamos presentes, y a sabiendas del misterio del Amar, poder intencionar, orantemente, nuestras bondades.

    Como decía el canto: “a ser devotos de un eterno acto de Amor”.

    Y sí, sí. Hay que ponerse a ello, ciertamente. Puesto que el reclamo cotidiano del pedir, querer, tomar, agarrar, poseer, guardar, proteger… nos remite a una esquina, a una esquina poblada de aconteceres, y no nos permite ver el espacio grandioso en el que estamos.

    Sí. Hay que decidirse a… un instante de bondad, un instante de proyección, un instante de no ser “¡yo!”… y estar en “nosotros”.

    A sabiendas de la luz que nos alienta.

    A sabiendas de que nuestra proyección está avalada por la creencia, esa creencia de Misterio.

    Sentir la consciencia eterna de la Piedad.

    Sentir la consciencia eterna de la Piedad. Y así, percibir nuestra naturaleza de Bondad.

    Las campanas de la Misericordia no dejan de sonar. Son latidos silenciosos que nos envuelven… para otro escuchar.

    Suenan, sí. Suenan… y desechan nuestras miserias. Y aclaman nuestras concordias.

    Suenan las campanas de la Misericordia. No paran de sonar. Aunque sordos nos hagamos, ahí están.

    No temamos perder nuestras miserias, las posesiones, los controles y los dominios. Son costras de impropia naturaleza.

    Las campanas de la Misericordia no dejan de sonar… mientras el aullido de la Piedad infinita se destila hacia… hacia las gotas de bondad que suponen nuestra naturaleza…; que nos alimentan, que alimentan, que se evaporan, que llegan….

    Las campanas de la Misericordia no dejan de sonar…

    ¡Ten… Piedad!

    ***

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    They call to pray, announcing Goodness...

    They call to pray... claiming -without demanding- our determined participation, according to our nature.

    They call to pray in the name of beauty, tenderness, affection... and coexistence.

    They call to pray... to feel -from the Creative Mystery- that our presence is an imagery of surprises. Chosen representatives. Each one is unique, and irreplaceable. Prepared, from the Nothingness, to fit in, to adapt, to solve, to recreate, to promote, to imagine!...

    The Prayerful Call -simultaneously-, by highlighting our trajectory and our hardships, reminds us of our perfections, our capabilities; innate goodness that our "being" has, due to the unfathomable arrival of our presence.

    And this unfathomable arrival of our presence... must regenerate us continually. And knowing that whatever position we are placed in, it will be precisely the one that is needed, that is required. And most of the time we will not know why: "Why me?, why this?

    And we will not know, because it is not a question of knowing; it is a question of perceiving, feeling... and letting ourselves imagine. And, consequently, to give the precise answer... to avoid falling back into our conscience of demand, of protest, of denial.

    We will not know "why", practically about everything. But Creation promotes itself in a permanent creativity. It does not need to know. It doesn't need anything. But Creation is so great that it overwhelms us.

    Now, each being fits into its own trajectory, with what is necessary.

    Yes, and events occur that the being must... reconsider.

    Look at this: we are capable -as a humanity of science and wisdom- of changing the trajectory of a meteorite, with calculation, precision, accuracy. And we are not capable of stopping an ordinary war. We are capable of dreaming of flight in the Universe, and at the same time, with our foot on the neck of the one whom at that moment is the enemy.

    As a species, we live in a transition between the magic of living and the absurdity of disappearing.

    We are really both, visible and invisible at the same time. It happens that sometimes we become more visible. And the senses are able to measure us, weigh us... And at other times, we become invisible.

    We have to call it "mystery", because we are still in the era, in the time of consciousness of discovering, of learning, of seeking explanation: a primitive time in the evolution of consciousness. It is very primitive. It needs a why, it needs a reason...

    It is incapable of assuming the grandeur of the Mystery. It needs to dominate, control, demand, manage, manipulate...

    The Prayerful Call calls for us to realise this primitivism of consciousness.

    To aspire to what we really are.

    And, on the basis of our so-called "intelligence", we realise our profound ignorance.

    As soon as we recognise our profound ignorance, our achievements and skills become so fragile, so incompetent, that they need to be modified again and again.

    And we don't even know how to eat! And everyone has his or her own diet and his or her own potato, onion or meat.

    "Archaeological".

    But... demanding!: "Yes, because this's like this". "No, because this is not the way". "No, because... what was good before is bad now!". "We have discovered...!".

    From our ignorant evolutionary consciousness, we can be surprised by what we discover, what we learn, without clinging to it, without ratifying it, without assuring it.

    The sublime ignorant wanders in any dimension, and is capable of surprise on any occasion. And this is how we can maintain the innocence of life... and giving transcendence to every instant or detail.

    To discover those signals that appear, that arrive, that coincide, that happen by "chance"... and that our vain intelligence could not calculate.

    Yearning after goodness beset our needs. "Yearning after goodness beset our needs".

    Just by imagining them, just by projecting them, they will have their effect.

    Our nature, our projects, our ideas are yearning for goodness.

    Refine them, clarify them... and to discover how they are needed and required. And thus, feel fulfilled in the realisation, in the presence.

    The prevailing undervaluation, self-blame, self-punishment... -that way of feeling unworthy, in which we have been educated- is actually feeling unworthy before Creation.

    It is "the favour" done to us by those who dominated, those who control: to transmit the idea to us -through them: fathers, mothers, friends- that we are useless, incapable, cruel, evil.

    And so, we get an idea that the Creator Mystery, through those most capable, shows us...

    Has the infinite Love of the Eternal!... gestated intermediary actions of punishment, of impunity, of domination? Has it gestated, in its deep and unfathomable movement, creatures, for them to suffer, to be mistreated, for them to come to feel their nonsense...? No.

    The call for Goodness made by the Prayerful Call urges us to remind all living beings of the innate Goodness with which we are endowed, and consequently, none of that living matter has the authority and domain to supplant Creation. An even less, to believe it!

    We assume that we are all intermediaries, each in his or her position. And we assume that some guide us in one direction and others in another.

    And we accept it to the extent that we are not used, manipulated, dominated or punished. We are called upon, from Creation, to be kind to one another. In which case, when another is spiteful, punishing, he is ceasing to be what he is.  And, consequently, it should not influence us! It should not influence us! It must produce in us... pity, grief.

    But life is not a system of domains; it is a system of balances, of harmonies, of coexistence.

    Undoubtedly, the human being has created imbalance, mismatch,... un-love.

    But, at the same time, it cannot live without it, it cannot live without "it", because it is its essence; it is its nature.

    Consequently, every time someone, something, some situations, punish us, persecute us or accuse us... let us not give credit.

    Yes, we must remember our goodness. Of course! And if someone offends us, claim its admiration.

    If someone offends us, show them our silence, but not our pain. If anything, pity and sorrow for how they have acted.

    And in the name... and in the name of the Help of the Name of the Creator Mystery, we project our goodness towards those we feel... they are living in times, moments of need; that hurt without finding hope; they twist without knowing how to ask; they do not know where to turn to.

    And in the name of our goodness, of our capacity, of our privilege to feed, to shelter ourselves, to walk, to move!... we project our goodness towards those in need... who are "us"... who writhe in prisons; who go beyond insanity, in psychiatric hospitals; who throe of death uselessly in war. All those who puff in the wind, and who languish in hunger... What do you say to them when someone becomes demanding because this wasn't hot enough or wasn't cold enough or...?

    To all those who seek hope in despair, to them our kindnesses. And they seek them in the despair of fleeing, for "something better"; in the despair of deception; in the despair of martyrdom.

    To those who live and lie in hospital beds, waiting for their next complaint, next cry or lament.

    Those who wait without hope; who have no one to tell them, who have no one to weep for them.

    Our prayerful reference must embrace all. It must not be satisfied with: "It is good to take care of your own people". It is just another kidnapping and selfishness. No. It is not "it is not good".

    Goodness is... perceiving what our humanity does, in which we are present, and in knowing by mystery of Love, to be able to prayerfully make our goodness intentional.

    As the song says: "to be devoted to an eternal act of Love".

    And yes, yes. We have to get down to it, certainly. Since the daily claim of asking, wanting, taking, grabbing, possessing, keeping, protecting... sends us back to a corner, a corner full of events, and does not allow us to see the great space in which we are.

    Yes, you have to decide to... an instant of goodness, an instant of projection, an instant of not being "me"... and being in "we".

    Knowing the light that encourages us.

    Knowing that our projection is backed by belief, that belief of Mystery.

    Feel the eternal consciousness of Piety.

    Feel the eternal consciousness of Piety. And thus, perceive our nature of Goodness.

    The bells of Mercy never stop ringing. They are silent beats that envelop us... for another listening.

    They ring, yes. They ring... and dismiss our miseries. And they acclaim our concords.

    The bells of Mercy are ringing. They never stop ringing. Even if we are deaf, they are there.

    Let us not fear losing our miseries, possessions, controls and dominions. They are scabs of improper nature.

    The bells of Mercy do not stop ringing... while the howl of infinite Piety distils towards... towards the drops of goodness that our nature requires...; that nourish us, that feeds us, that evaporate, that arrive...

    The bells of Mercy don’t stop ringing...

    Have... Mercy!

    ***

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    Y se cuelan o florecen las angustias, los temores, las ansiedades, las huidas, las apariencias…

    ¡Ay! Y la consciencia se hace revuelta… Apenas si divisa más allá de su propia inquietud.

    Y entre rincones… se puede escuchar, como un eco, el aullido de “¡auxilio!, ¡auxilio!”… sin saber hacia dónde va, pero con la consciencia dispuesta a asumir que… hay otra realidad.

    Los ecos a veces se hacen murmullos, susurros… que no alcanzan a la voz clara y transparente; la voz clara y transparente de reconocerse como una configuración de equilibrio, de armonía, de colaboración, de sensatez, de capacitación, de entrega, de evidencias… –murmullos muchos-.

    Y no se atreven, por las amenazas: las fuerzas que tienen los que vociferan… y señalan y acusan, y están en queja permanente, en discusión constante.

    Son los que afirman “así es la vida”, mientras el murmullo de las esquinas dice que no, que no…; que así se ha adulterado la vida; así se ha descomprometido la vida del ser de humanidad. Pero no es la vida una angustia, un prejuicio, una ansiedad, una queja y un “en contra” permanente. No han traído la vida… –esa Inspiración del Misterio, del Misterio Creador- no la han traído para la disputa. La han traído para muestra de la Gloria de la Eternidad, es decir: la sintonía, el acuerdo, la armonía, el equilibrio, el color, la danza, el sonido…

    Y es que, hoy, ¡es tan fácil, en lo cotidiano, olvidar nuestra naturaleza!... Y es la Llamada Orante la que nos reclama, la que nos advierte, la que nos proclama cuál es nuestra naturaleza.

    Pero no se la ve con renta ni beneficio; no se la ve con amenazas, ni guadañas, ni machetes.

    No tiene cuerpo –la voz orante- de dominador, héroe o… caudillo.

    Es rigurosa, pero a la vez es flexible, es bondadosa…

    ¡Es un destilado de amor, de auxilio!…

    Es la que recoge las esquinas que susurran –la oración-; es la que las recoge y las hace voz. Y con ello, palabras… que se muestran sin terror, que se esgrimen sin pudor, con la inocencia de la transparencia.

    Y sí, cierto es que pareciera imposible –“pareciera”-… que la voz orante estuviera continuamente recordando, reclamando el propósito de vivir.

    Porque el reclamo de lo cotidiano es “cumplir” con lo que otros y otros, o aquéllos, imponen. Otros y aquellos que han perdido la fe, la esperanza… y se aferran al poder, al dominio o a la generación de miedo; al acoso.

    Otros que ven… –aunque intuyan su naturaleza auténtica- ven que no es posible ser testigos, testimonios de transparencias, de evidencias.

    Y es así que ¡se arrinconan!… las expresiones de auténtica vida, barridas por incapaces… ante el temor de que puedan ser vistas. Y en consecuencia, se establecen ritos, aniversarios… momentos muy circunscritos en los que el orar, por ejemplo, es un cumplido. O algo más –o algo más-, pero que tiene acotado su tiempo. Y luego: “hasta luego”, “ya ves, así es la vida”.

    Un continuo resentimiento.

    Nos dieron ¡todo y más! Nos dan todo y más… para el disfrute de todos, para el compartir, el buscar, el indagar, el descubrir…; el salto al continuo asombro, por la hoja que acaba de aparecer, por la nube que se acaba de insinuar, por el “hola” que me acaban de decir…

    Así, nuestra naturaleza queda restringida, reprimida y circunscrita al rito religioso, social o circunstancial. Y todo, todo…, que era para el compartir, el convivir, se convirtió en acopio. Se convirtió –y lo convirtió el ser- en propiedad. Lo extrajo y lo secuestró de la generosidad.

    Seguramente, fue tanto el asombro de ver que era capaz de retenerlo…

    “Por un tiempo”. Porque cada retención, cada posesión, cada dominio, resta eternidades, resta infinitudes.

    Y en ese transcurrir, y en ese asombro y atracción que generó la idea de “¡tenerlo!”... –tener la tierra, tener las flores, tener el fruto, tener el agua, “tener”…-, en ese ansioso proceso se borra la bondad de la vida. Se borra la generosa condescendencia providencial de ese todo que nos da la primavera, el otoño, el invierno, el verano, la lluvia, el amanecer, el atardecer, el arcoíris, ¡las miles e infinitas criaturas que se asoman para mostrarse!… y que el hombre pasa esquivo, “a sus asuntos”.

    Y no importa el grillo ni la mariposa… En todo caso, para clavarlas en un panel y clasificarlas.

    Y en ese “todo” que se da en abundancia, en ese sorprendente y atrayente y generoso darse, de las envolturas de la vida, las atracciones de tomar, de poseer, de controlar, de dominar… se extienden también a nuestras propias naturalezas…; a nuestra especie. Y así se ve al otro o a los otros o a aquéllos como a un trofeo, y se les combate y se les domina y se les esclaviza.

    Y de igual forma al cercano, porque es “mi” pareja, “mi” hijo, “mi” marido, “mi” esposa, “mi” país, “mi”…

    Todo lo que estaba dispuesto para constituir un estar generoso, ¡liberador!… se ha ido convirtiendo en un estado de dominio, de control y de imposición.

    La Llamada Orante nos busca por los resquicios para poder entrar, para poder ser escuchada, para que ese susurro de las esquinas, que auxilio pide, pueda reconfortarse al menos. Y saber que ¡hay otra realidad! ¡Que es otra, la realidad! Que es otra… la vida. Que no es esta que lo humano ha concebido, ha estructurado, ha calculado… y se siente “honrado”.

    Cierto es que le gustaría también poseer la luna, los planetas y aquella o aquella otra estrella. Pero no pierde esas esperanzas.

    Pero mientras tanto… el logro del dominio y de la conquista es el mejor desarrollo para ejercitar el poder.

    No. No se gestó todo para que nos lo repartiéramos como carnaza. No. No se gesta diariamente la lluvia y el rocío para que lo secuestremos y nos apropiemos de ello.

    Sí. Sí somos intermediarios de todas las bondades y providencias que nos envuelven, ¡que nos dan el aliento para ser consciencias que proclamen la vida!

    Y que aquello que nos sea –“nos sea”- sintonía, podamos custodiarlo; podamos ejercitarnos –porque para ello nos han traído- y sentirnos dotados con capacidades para ser testimonios. Y por esas cualidades, sentirnos –en su ejercicio- realizados. ‘Go-zosos’.

    Sí. Hoy, escuchar todo esto… puede resultar de inmediato –por la angustia, la ansiedad y el miedo-… puede resultar imposible de ejercitarse.

     Las reglas nos reclaman. Las leyes nos exigen.

    Suponiendo que fuéramos esa otra realidad, es imposible de realizar.

    Y se dice –sin darse cuenta, en consciencia- que todo lo que se realiza es… del todo que nos dan; que, como malos administradores, que como pésimos intermediarios –como humanidad- no hemos sabido gestionar, compartir. Hemos puesto la línea que “de aquí en adelante, no”, “de aquí en adelante, sí”… Hemos rotulado cada año de vida. Hemos rotulado cada palmo de tierra. Hemos repartido el todo.

    Y así, resulta imposible unir las partes.

    Pero… ahondando… –nos dice el Sentido Orante- ahondando en la naturaleza del todo, éste se nos muestra, desde su Misterio Creador, como desbordante. No tiene el límite de lo imposible. Carece de fronteras. No necesita el redil, ni el jardín, ni la pecera. El todo abarca… todo.

    En consecuencia, desde la minucia del todo sabemos, en cada latido –“en cada latido”- que no hay imposibles. ¡Que no existen imposibles!... Que esos imposibles son la expresión del dominio y del control que, como humanidad, se ha ejercido en aquellos procesos que no se comprenden ni entienden; y, sobre todo, por la rapiña que ha hecho cada ser –y le han educado, ha sido educado-… la rapiña que ha hecho del ¡todo!

    Cada uno secuestrando un espacio, tiempo, lugar y actividad como si fuera… ¡suyo!

    La nube no se pertenece… Se evidencia, se muestra, se diluye… y vuelve a aparecer.

    No reclama ninguna exigencia.

    Las estrellas, ahí, ahí parpadeantes, miran y miran y parecen no cansarse de mirarnos. Y no se las ve indecisas, aunque desde aquí, los que afirman saber, establecen historias de combates y de guerras ¡terribles!... entre las diferentes luminarias. Pero qué respetuosas se muestran ante este acontecer extraño de la vida. ¡No se precipitan sobre nosotros para poseernos, para dominarnos, para controlarnos!

    Testimonios parpadeantes intermediarios, expresión del todo… y más.

    Y puntualmente nos sirven con la llegada del ‘ama-necer’.

    Y puntualmente la luna se insinúa en diferentes formas, para ejercer su intermediación.

    ¡Y así podemos poner tantos ejemplos!... tantos que… ¡que nos abruman!

    Si sabemos –no por sapiencia sino por consciencia- admirar las sintonías, las sincronías que hacen posible la vida; si intuimos la presencia constante del Misterio; si sabemos –por entrega- que, en cada actitud de amar, tenemos la referencia de que previamente somos amados; si en ese trayecto… nos contemplamos y contemplamos con el objetivo abierto, quizás no precisemos de utensilios, no precisemos de ninguna ayuda. Quizás podamos darnos cuenta de que nuestra naturaleza de vida es desbordante, capacitante, recursiva. Y que somos comunión con las diferentes expresiones del todo.

    Y por ser comunión, cada actitud, cada intención, cada movimiento de consciencia, se va a conectar con otros. No va a quedar suspendido o controlado o dominado por nosotros. No.

    Un aparente límite nos separa de aquél, de aquello, de aquéllas.

    Una piel porosa –porosa- que parece ser una barrera, pero, dada su porosidad, realmente es una transparencia.

    Y así, nos sentimos fundidos… en la hoja de otoño, en el frío de invierno, en el brillante amanecer del verano…

    No hay separación; hay fusión.

    No hay confusión; hay consustanciación.

    Y esa abundancia que supone vivir, nos abre los horizontes de las Eternidades, que raquíticamente llamamos “futuro.

    “Nos abre los horizontes de las Eternidades”.

    Y es así como los imposibles se diluyen. ¡Nunca existieron! Sólo se formaron por la avaricia y el dominio, que se dio cuenta de que podía ejercer uno sobre otro ¡o sobre otros!

    Dominios que, en realidad, luego se mostraron tan frágiles como el tiempo: se agotaron…; mientras perduraba permanentemente la abundancia de la vida, el todo y más.

    Ir y seguir sin imposibles…

    Ir y seguir sin impedimentos…

    Con la paciencia y la pasión… de la Providencia.

    Con la paciencia y la Pasión… de lo Eterno, que no desfallece.

    Ir…

    Ir siendo llevados…

    Ir

    ***

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    And anguishes, fears, anxieties, escapes, appearances... all sneak in and flourish.

    Oh! And conscience is in turmoil... It can hardly see beyond its own restlessness.

    And between corners... one can hear, like an echo, the howl of "help! help!"... without knowing where it is going, but with a conscience ready to assume that... there is another reality.

    The echoes sometimes become murmurs, whispers... that do not reach the clear and transparent voice; the clear and transparent voice of recognising oneself as a configuration of balance, harmony, collaboration, good sense, training, dedication, evidence... –many murmurs-.

    And they don't dare, due to the threats: the strength of those who shout... and point out and accuse, and are in constant complaint, in constant discussion.

    They are those who affirm "such is life", while the murmur of the corners says no, no...; that this is how life has been adulterated; this is how the life of the being of humanity has been uncommitted. But life is not anguish, prejudice, an anxiety, a complaint and a permanent "against". They have not brought life... -that Inspiration of the Mystery, of the Creative Mystery- they have not brought it for dispute. They have brought it to show the Glory of Eternity, that is: tuning, agreement, harmony, balance, colour, dance, sound...

    And it is so easy today, in everyday life, to forget our nature!... And it is the Prayerful Call that calls us, that warns us, that proclaims to us what our nature is.

    But it is not seen with gain or profit; it is not seen with threats, scythes or machetes.

    It does not have the body -the prayerful voice- of a dominator, hero or... warlord.

    It is rigorous, but at the same time it is flexible, it is kind...

    It is a distillate of love, of help!....

    It is the one that gathers the corners that whisper -the prayer-; it is the one that gathers them and makes them a voice. And with it, words... that are shown without terror, that are wielded shamelessly, with the innocence of transparency.

    And yes, it is true that it seems impossible -"it seems"-... that the praying voice would be continually reminding us, claiming the purpose of living.

    Because the claim of daily act is to "comply" with other and others, or with what those, impose. Others and those who have lost faith, hope... and cling to power, to dominance or generation of fear; to harassment.

    Others who see... -even if they sense their authentic nature- see that it is not possible to be witnesses, testimonies of transparencies, of evidence.

    And that is how expressions of authentic life are cornered!... swept away for being incompetent... out of fear that they might be seen. And consequently, rites, anniversaries are established... very limited moments in which praying, for example, is a compliment. Or it is something else -or something more- but its time is limited. And then: "I’ll see you later", "you see, that's life".

    A continuous resentment.

    They gave us everything and more! They give us everything and more... for everyone to enjoy, to share, to search, to investigate, to discover...; the leap to continuous amazement, for the leaf that has just appeared, for the cloud that has just insinuated, for the "hello" that has just been said...

    Thus, our nature is restricted, repressed and circumscribed to religious, social or circumstantial ritual. And everything, everything..., that was for sharing, living together, became hoarding. It became –and the being converted it– into property. It was extracted and kidnapped from generosity.

    Surely, it was astonishing to realise that it was able to hold on to it…

    "For some time". Because each withholding, each possession, each domain, subtracts eternities, infinitudes.

    And in that passing, and in that astonishment and attraction generated by the idea of "having it”!... -having the soil, the flowers, the fruit, the water, to "have"...-, in that anxious process the goodness of life is erased. The generous providential condescension of that everything that gives us spring, autumn, winter, summer, rain, sunrise, sunset, rainbow, the thousands and infinite creatures that show themselves is erased!... and man passes by elusively, "minding his own business".

    And never mind the cricket or the butterfly... At all events, to stick them on a panel and classify them.

    And in this "all" that is given in abundance, in this surprisingly attractive and generous giving of the envelopment of life, the attractions of taking, possessing, controlling, dominating... also extend to our own natures...; to our species. And so, the other or others or those are seen as a trophy, and are fought and dominated and enslaved.

    And likewise, to the close one, because it is "my" partner, "my" child, "my" husband, "my" wife, "my" country, "my"...

    Everything that was arranged to be a generous, liberating being... has been transformed into a state of domination, control and imposition.

    The Praying Call seeks us through the chinks to be able to enter, to be able to be heard, so that the whispering of the corners, which asks for help, can at least be comforted. And to know that there is another reality. That reality is another! That life is... another. That it is not this one that the human has conceived, structured, calculated... and it feels "honoured".

    It is true that he would also like to possess the moon, the planets and that or the other star. But he does not give up these hopes.

    But in the meantime... the achievement of dominance and conquest is the best development for exercising power.

    No. Everything was not gestated for us to share it out like scraps of meat. No. Rain and dew is not created daily for us to hijack it and appropriate them.

    Yes, we are intermediaries of all the goodness and providence that surrounds us, that gives us encouragement to be consciences proclaiming life!

    And that which we are in tune with, we can guard it; we can exercise it -because that is what we have been brought here for- and feel endowed with the capacity to be testimony. And because of these qualities, we can feel -in their exercise- fulfilled. 'joyful'.

    Yes. Today, listening to all this... it can be immediately –due to anguish, anxiety and fear-... it can be impossible to exercise.

    The rules demand us. The laws require us.

    Assuming we were that other reality, it is impossible to do.

    And it is said -without realising it, consciously- that everything that is done is... from the whole that is given to us; that, as bad administrators, as lousy intermediaries -as humanity- we have not known how to manage, to share. We have drawn the line that "henceforth, no", "from here on, yes"... We have labelled every year of life. We have labelled every inch of land. We have handed out the whole

    And so, it is impossible to join the parts together.

    But... going deeper... -the Praying Sense tells us- delving into the nature of the whole, it shows to us, from its Creative Mystery, as overflowing. It has no limit of the impossible. It has no boundaries. It does not need the pen, neither the garden, nor the fishbowl. The whole encompasses... everything.

    Consequently, from the minutiae of the whole we know, in each heartbeat -"in every heartbeat"- that there is no impossible, that impossible does not exist!... That impossibilities are the expression of domination and control that, as humanity, has been exercised in those processes that are neither understood nor comprehended; and, above all, because of the plundering that each being has done -and they have educated it, it has been educated-... the plundering that has been done of the Whole!

    Each one hijacking a space, time, place and activity as if it were... its own!

    The cloud does not belong to itself... It is evident, it shows itself, it dissolves... and reappears.

    It does not make any demands.

    Stars, there, twinkling there, look and look and never seem to tire of looking at us. And they do not seem to be indecisive, although from here, those who claim to know, establish stories of battles and terrible wars... between the different luminaries. But how respectful they are in the face of this strange event of life. They do not rush upon us to possess us, to dominate us, to control us!

    Intermediate flickering witnesses, expression of the whole... and more.

    And they serve us punctually with the arrival of the dawn.

    And punctually the moon insinuates itself in different forms, to exercise its intermediation.

    Thus, we could give so many examples!... so many that... it's overwhelming!

    If we know -not through wisdom but by consciousness- how to admire harmony, synchronicities that make life possible; if we sense the constant presence of the Mystery; if we know -through giving- that, in each loving attitude, we have the reference that we are previously loved; if in this journey... we contemplate ourselves and we contemplate with an open objective, perhaps we do not need tools, we do not need any help. Perhaps we can realise that our nature of life is overflowing, empowering, recursive. And we are communion with the different expressions of the whole.

    And due to being communion, every attitude, every intention, every movement of consciousness, will connect with others. It will not be suspended or controlled or dominated by us. No.

    An apparent boundary separates us from that one, from that other one, from those.

    A porous skin -porous- that seems to be a barrier, but, given its porosity, is really a transparency.

    And so, we feel fused... in the autumn leaf, in the winter cold, in the bright summer dawn...

    There is no separation; there is fusion.

    There is no confusion; there is consubstantial.

    And that abundance that living means, opens up horizons of Eternities, which we clumsily call "future".

    "It opens up the horizons of the Eternities for us".

    And that's how the impossible fades away. It never existed! It was only formed by greed and dominance, which realised it could practice on another -or over others!

    Dominions that in truth, later proved to be as fragile as time: they were exhausted...; while abundance of life, the whole and more, permanently endured.

    Go and continue without impossibilities...

    Go and continue without impediments...

    With the patience and the passion... of Providence.

    With the patience and the Passion... of the Eternal, which does not falter.

    Go...

    Go on being carried…

    Go...

    ***

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  •  

    La vida se nos presenta como un exquisito entramado suspendido en el Universo, que transita…

    Y por sus diferentes conocimientos, acontecen sucesos que, en el caso de la especie humanidad, se achacaban a la falta de correspondencia entre lo humano y lo Creador –y lo Divino-.

    Y así, las sequías, las inundaciones, los trastornos de cualquier índole más particular o general, las guerras, las pandemias, eran atribuibles a castigos divinos, por no haber cumplido con la ley: la ley de las religiones, las filosofías o los planteamientos espirituales de diversa índole.

    Transcurriendo, se descubren –como humanidad- diferentes aspectos que justifican el dolor, el drama, el sufrimiento… por diferentes causas.

    Y se abre progresivamente una consciencia de ‘conoci-miento’… en la que sólo cuenta “la erudición”, como recurso explicativo de los diferentes aconteceres.

    Y así progresivamente, el ser humano se convierte en el centro; en la causa y el efecto; en el origen y en el desarrollo. No precisa de premios o castigos misteriosos y divinos.

    Un acontecer universal, la vida, se convierte así en un encapsulado suceso que se auto alimenta, se auto destruye, se auto justifica…

    Así que, si bien en un “antes” estaba –en alguna forma- universalizado, dando deidades a las lluvias, a los relámpagos, a las sequías, a la abundancia, a la carencia…, hoy se encuentra retraída la vida de humanidad, dando explicación a todo lo que acontece.

    Pero… sin incluir cualquier acontecer desconocido, misterioso, imprevisto, inesperado…

    Estos son rasgos generales que conviene tener presentes de manera cotidiana.

    La Llamada Orante nos pone en aviso a propósito de “el claustro”; a propósito del cierre de la consciencia universal…; de la incógnita del porqué de la vida; del misterio permanente del desconocer… Y así dejar –por esas evidencias-… dejar de lado lo centrípeto, lo exclusivo, la referencia única que da explicación a todo a partir de lo humano.

    En otro tiempo, por ejemplo, se pensaba que todo giraba alrededor de la tierra. Ahora se piensa que todo gira alrededor del ser humano.

    Puede ser un pensamiento muy simplista, sí, pero cada vez más el ser se aísla y se retrae y se concentra…; se culpa, se premia…; premia y culpa… Y eso le da el protagonismo suficiente para constituirse en el principio y fin de la vida.

    La madurez del ego, del yo, alcanza un sentido absolutista… y se desconecta de los sistemas vivientes de sus propias especies y de sus recursos imprescindibles.

    Se proclama así, el humano, como el ser poderoso de la vida y la muerte…; de la guerra, la paz…; del conflicto, de la calma…

    La personalización se hace contundente.

    Podría decirse, desde el Misterio, Misterio Creador:

    “Dejaré que llegues a las profundidades de los abismos. Y cuando no sepas cómo detener la caída y el golpe, sabrás y descubrirás quién te recoge”.

    Cada ser es una representación, un equivalente de la humanidad.

    Y cada uno tiene su correspondencia con la Creación.

    Y es así como podemos descubrir posiciones individuales y posiciones grupales… en torno al vivir, al estar, al pensar, al sentir…

    La razón, con su lógica de causa y efecto, es más o menos habitual y conocida, aunque no funciona, en consciencia, de la misma manera en cada ser. Va a depender de muchos factores. Aunque habrá respuestas globales, no dejan de existir respuestas diferentes, individuales.

    Terreno más o menos conocido… en los módulos del saber que establece el centralismo humano.

    Esa es la que va a propulsar el hacer, la que va a hacer el cálculo, la que va a organizar y va a establecer lo pragmático, lo cotidiano, lo diario: la casa, la calle, la cuchara, el tenedor…

    Pero ahí no se agota. Cada vez que un núcleo de razón se activa –“uno”-, una inmensidad de sensaciones, de sentires, de emociones, de imaginaciones, de fantasías, de ilusiones… se genera.

    Ese mundo de sentires es un mundo sin anclajes, sin seguridades, sin cálculos, sin dominios. Y es más: cuando se lo trata de dominar, calcular, educar, corregir… el ser se altera, se deprime, se angustia, se desespera.

    Y puesto que todo ese acontecer es… imprevisible, el Misterio se hace presente en esos sentidos, sentires, emociones, ilusiones, etcétera.

    La Llamada Orante nos incita a percibir, a darnos cuenta de los sentidos y emociones que se gestan. Que algunos serán el adorno de una buena razón, sí, pero la mayoría serán desconocidos. Desconocidos en su origen.

    Y estarán ahí –“y estarán ahí”- las permanentes influencias Providenciales.

    Estarán ahí, en esas áreas infinitas, las conexiones con la Providencia.

    Estarán ahí las posibilidades de desligarnos de ser el centro… para pasar a ser un elemento –uno más- que se mueve –que lo mueven-; que hace –que le hacen hacer-; que llega –porque le dejan llegar-.

    Un reconocerse como testimonio creador. “Un reconocerse como testimonio creador”. Que no precisa ser centro. Que no… no existe un centro del Universo.

    El mismo ‘conoci-miento’ del ser nos lleva a escudriñar la profundidad de la materia… y nos hace poetizar en una inmensa incertidumbre.

    Al deparar en nuestra posición como equivalente de la Creación, como un equivalente de la Creación…, la validez de cualquier acción está en sintonía con el Misterio Creador.

    Como no podía ser menos en este desarrollo de vida humana, al plantear esta situación el ser opta por la dualidad. Y tiene una parte, una acción en la que… razona, explica, calcula, hace… y otra área en la que siente, se emociona, llora, ríe, imagina, fantasea…

    Separa. Y fíjense en la palabra: “se-para”. Con ese doble sentido: por una parte, separar algo que es inseparable; y por otra parte, pararse: se para en su evolución.

    Y esto hace que, evidentemente, repita y repita aconteceres… de retraso; aconteceres ya conocidos, con respuestas ya estipuladas. Se para.

    Y el vivir como ser de Universo… ¡no se para! Nos mueven sí o sí.

    No obstante, el entrañable Misterio Creador nos… –por así decir- nos “permite” –para luego sentir su necesidad-… nos permite el parar, el separar; que trae el aislar y, en consecuencia, la insolidaridad, la pérdida de empatía, la falta de comunicación, la falta de interpretar

    Y para salvar esa dualidad –pero que se ejercite- establece los compartimentos, establece los apartados, codifica los comportamientos… y de nuevo se vuelve a parar. Porque, aunque se sienta satisfecho por esto o aquello logrado, eso poco va a durar. Porque le falta el aliento. Le falta el suspiro Creador. Le falta la consciencia de un acontecer de Universo.

    Estamos en ese tránsito… de dualidad, de especialidad, de cálculo, de centralismo, de absolutismo… Y es la Llamada Orante la que nos llama para que descubramos que… el llegar ahí se nos ha permitido, pero eso es un motivo para descubrirnos en nuestra pequeñez, para alertarnos sobre nuestro egoísmo, egocentrismo, egolatría.

    Desde nuestra centrada y condensada consciencia, se podría decir: ¿Por qué nos han dejado llegar hasta aquí? ¿Por qué no se ha evitado, si somos una esencia del Misterio Creador?

    Es el mayor error que podemos conscienciar. Sí. Porque en esa pregunta está incluido el debate del ser, con la Creación. En esa pregunta está incluida la exclusión del Misterio. Está incluida, en la pregunta, la exigencia de una explicación.

    Visto así, nos salimos del centralismo y nos podemos decir, en la intimidad:

    ¿Le tengo yo que pedir cuentas a la Creación? ¿Tengo que reclamarle si lo ha hecho bien o lo ha hecho mal? ¿Si ha sido justo o injusto? Realmente, ¿tengo la solvencia para hacer esas preguntas? ¿O yo he gestado… y me han dejado? He gestado una explicación en base a trozos de razones…, para declararme y declarar mi autonomía, mi independencia.

    Es así como la humanidad huye de lo creado, huye de… el Misterio. Porque trata de abordarlo, de cogerlo, de dominarlo. Y ante la impotencia y la incapacidad huye, para refugiarse en su hedonismo.

    Y en vez de ser una especie de exaltación, de agradecimiento, de asombro y admiración, se convierte en una especie ¡cobarde! Cobarde, conformista, confundida… y congregada en torno a su vulgar y razonable opinión.

    Airear esa consciencia de vida de Universo. Airear esa evidencia de que nos encuentran –no encontramos-. Airear esa evidencia de que nos llevan –no vamos-. Airear esa evidencia de que estamos por misterio, por afecto, por emoción, por sensación.

    Somos una imagen creativa del Misterio Creador. Y recogerse en esa consciencia en el hacer de cada día, en cualquier circunstancia, nos hace conscienciarnos de manera diferente a lo que nos imponen, nos obligan; a lo que nos imponemos y nos obligamos personalmente.

    Lo humano es una obra grandiosa, única, excepcional, sutil… y elegante.

    Todo lo que se ejerza fuera de esas coordenadas se hace mortal, deteriorante, áspero, rugoso, quieto.

    Nos llaman hacia esas dimensiones. Certeramente, las que nos alivian de las presiones, de las prisiones, de las posesiones.

    Sí.

    ***

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  •  

    Life appears to us as an exquisite framework suspended in the Universe, which transits...

    And due to their different knowledge, events occur that in the case of the human species, were attributed to the lack of correspondence between the human and the Creator -and the Divine.

    And so, droughts, floods, disorders of any more particular or general nature, wars, pandemics, were attributable to divine punishments, for not having complied with the law: the law of religions, philosophies or spiritual approaches of various kinds.

    As we go along, we discover -as humanity- different aspects that justify the pain, the drama, the suffering... due to different causes.

    And a consciousness of 'knowledge' gradually opens up... in which only "erudition" counts as an explanatory resource for the different events.

    Thus, gradually, human being becomes the centre; the cause and the effect; in the origin and development. There is no need for mysterious and divine rewards or punishments.

    A universal event, life, thus becomes an encapsulated event that feeds on itself, self-destructs, self-justifies...

    So, although "before" it was -in some way- universalised, giving deities to rain, lightning, droughts, abundance, lack..., today life of humanity is withdrawn, explaining everything that happens.

    But... not including any unknown, mysterious, unforeseen, unexpected event...

    These are general features that should be kept in mind on a daily basis.

    The Praying Call warns us about "the cloister"; about the closing of the universal consciousness...; about the unknown why of life; about the permanent mystery of not knowing... And thus, leaving aside –due to these evidences-... to leave aside the centripetal, the exclusive, the unique reference that gives explanation to everything from the human point of view.

    Once, for example, it was thought everything revolved around the earth. Now it is thought everything revolves around the human being.

    It may be a very simplistic thought, yes, but more and more the being isolates itself and withdraws and concentrates...; it self blames, self-rewards...; rewards and blames... And that gives it enough prominence to become as the beginning and end of life.

    The ego maturity, of the self, reaches an absolutist sense... and becomes disconnected from the living systems of its own species and its indispensable resources.

    Thus, human being is proclaimed as the powerful being of life and death...; of war, peace...; of conflict, calm....

    Personalisation becomes forceful.

    It could be said, from the Mystery, Creator Mystery:

    "I will let you reach the depths of the abysses. And when you don't know how to stop the fall and the blow, you will know and discover who picks you up".

     

    Each being is a representation, an equivalent of humanity.

    And each one has its correspondence with creation.

    And this is how we can discover individual and group positions... on living, being, thinking, feeling...

    Reason, with its logic of cause and effect, is more or less usual and familiar, although it does not function, in consciousness, in the same way in every being. It will depend on many factors. Although there will be global responses, there will still be different, individual responses.

    It is more or less known terrain... in the modules of knowledge established by human centralism.

    This is the one that will promote doing, the one that will do the calculation, that will organise and establish the pragmatic, the everyday, the daily: the house, the street, the spoon, the fork…

    But it doesn't stop there. Every time a nucleus of reason is activated -"one"-, an immensity of sensations, feelings, emotions, imaginations, fantasies, illusions... is generated.

    This world of feelings is a world without anchorage, without security, without calculation, without domination. And what's more, when we try to dominate, calculate, educate, correct... the being is altered, depressed, anguished, desperate.

    And since all this happening is... unpredictable, the Mystery becomes present in these senses, feelings, emotions, illusions, etcetera.

    The Prayerful Call prompts us to perceive, to become aware of the senses and emotions that are gestating. Some of them will be the decoration of a good reason, yes, but most of them will be unknown. Unknown in its origin.

    And they will be there -"and they will be there"- the permanent Providential influences.

    The connections to Providence will be there, in those infinite areas

    There will be the possibility of detaching ourselves from being the centre... to become an element -one more- that moves -that is moved-; that does -that is made to do-; that arrives -because it is allowed to arrive-.

    Recognizing oneself as a creative testimony. “Recognize as a creative testimony". That does not need to be centre. No!... there is no centre of the Universe.

    The very 'knowingness' of the being leads us to search the depths of matter... and makes us poeticise in an immense uncertainty.

    By considering in our position as an equivalent of Creation, as an equivalent of Creation..., the validity of any action is in tune with the Creative Mystery.

    As it could not be less in this development of human life, when this situation arises, the being opts for duality. And it has a part, an action in which... it reasons, explains, calculates, does... and another area in which it feels, gets excited, cries, laughs, imagines, fantasises...

    It separates. And note the word: [1]"se-para"(stops). With this double meaning: on the one hand, to separate something that is inseparable; and on the other hand, to stop: it stops in its evolution.

    And this evidently makes it repeat and repeat events... of delay; events already known, with already stipulated answers. It stops.

    And living as a being of the Universe... it doesn't stop! We are moved! Yes! We are!

    Nevertheless, the endearing Creator Mystery allows us... -so to speak- "allows us" -to later feel its necessity-... allows us to stop, to separate; which brings isolation and, consequently, lack of solidarity, loss of empathy, lack of communication, lack of interpretation...

    And to save that duality -but to exercise it- it establishes the compartments, the sections, codifies the behaviours... and stops again. Because, even if it feels satisfied with what it has achieved, it will not last long. Because it lacks the breath. It lacks the Creative sigh. It lacks the consciousness of a happening of the Universe.

    We are in that transit... of duality, of speciality, of calculation, of centralism, of absolutism... And it is the Praying Call that calls us to discover that... we have been allowed to get there, but that is a reason to discover ourselves in our smallness, to alert us to our selfishness, self-centredness, egomania.

    From our focussed, condensed consciousness, one might say: Why have we been allowed to come this far? Why hasn’t it been avoided, if we are an essence of the Creator Mystery?

    It is the biggest mistake we can be aware of. Yes, because in that question is included the debate of the being, with Creation. Included in this question is the exclusion of the Mystery. Included in the question is the demand for an explanation.

    Seen in this way, we move away from centralism and we can say to ourselves, in private:

    Do I have to call Creation to account? Do I have to complain whether it has done well or badly? If it has been just or unjust? Do I really have the solvency to ask these questions, or have I created it... and they have left me to it? I have gestated an explanation on the basis of bits and pieces of reasons..., to declare myself and my autonomy, my independence.

    This is how humanity flees from the created, flees from... the Mystery. Because it tries to approach it, to grasp it, to dominate it. And in the face of impotence and inability it flees, to take refuge in its hedonism.

    And instead of being a species of exaltation, gratitude, amazement and admiration, it becomes a coward species! Coward, conformist, confused... and rallied around its vulgar and reasonable opinion.

    To air that consciousness of the life of the Universe. To air that evidence that they find us -we do not find-. To air that evidence that we are taken -we are not going-. To air that evidence that we are, by mystery, by affection, by emotion, by sensation.

    We are a creative image of the Creator Mystery. And gather ourselves in that consciousness in our daily actions, in any circumstance, makes us aware in a different way from what is imposed on us, forced on us; from what we impose on ourselves and force on ourselves personally.

    Human is a magnificent, unique, exceptional, subtle... and elegant work.

    Anything exercised outside these coordinates becomes deadly, deteriorating, rough, creased, still.

    We are call to those dimensions. Certainly, the ones that relieve us from pressures, from prisons, from possessions

    Yes.

    ***

     

    [1] ”se-para” To stop, in Spanish

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  •  

    Y el acontecer se ciñe en… tensiones, preocupaciones, miedos, inseguridades, desesperos.

    Y en ese estar, el ser se “des-alma”… y se arma.

    Se arma de queja, violencia, desafuero… y se desalma de ternura, de amabilidad, de generosidad, de entrega.

    Lo almado, que daba pie a lo amado, se convierte en armado, que da pie a armando y armando y rearmando… contemplando como única salida el poder del arma económica, que se ayude con la exigencia, con la suficiente violencia como para establecer un mando.

    Se hace así un convivir de poderes… de infinitos rangos. Y, salvo los más ostentosos que se puedan ver, el resto es lo cotidiano: lo que se ha hecho selva humana, que dista mucho de ser una selva de vida.

    La Llamada Orante nos insiste en la perspectiva de lo que acontece; insiste en la participación de cada uno; insiste en darnos cuenta de las maniobras que, al ser generales… –de poder, de dominio-, se consideran normales.

    El Misterio Creador resulta ausente, en la consciencia cotidiana de la seguridad, de la ganancia, de la competencia, del reclamo…

    Lo doloroso pasa a ser necesario para entender y comprender. El sufrir pasa a ser imprescindible para evaluar. Y así, la presencia, el estar, carece de calma, de sosiego y de empatía… y cada ser se vuelve competencia con otro.

    Una competencia de comparaciones, de privilegios, de ganancias, de posesiones.

    Todo parece saberse. Todo parece conocerse. Todo parece entenderse. Y todo se muestra en incambiable.

    Y así, la vida se hace la monótona renta –“renta”- de cada día.

    Almadas están las vidas… y gracias a ello permanecen; mientras que el ser las hace armadas, y piensa que gracias a ello sobrevive.

    Es menester el descubrirse cotidianamente en lo que se propone, en lo que se dice, en lo que se expresa, en lo que se muestra.

    Descubrirse en la textura de un velo, en la transparencia de una bruma, en la espuma de una nube.

    Descubrirse en la sonrisa que no reclama.

    Descubrirse en el servicio que no demanda.

    Descubrirse en sentirse intermedio.

    Descubrirse en la necesidad de ser, diariamente, una gota de bondad.

    Descubrirse en no ser un obstáculo, sino un puente de suavidad…

    Y que la inquietud… ¡y que la inquietud sea ese vibrar en lo almado!, en palabras que expresen nuestra profunda gratitud por la experiencia de vivir… y se vaya la queja de la incomodidad cotidiana.

    Si contemplamos con humildad y sumisión el arte de vivir, tendremos continuamente… –“continuamente”- motivos para incrementar nuevos motivos que nos impulsen a creer y a creativizar nuestro transcurso.

    La dualidad acecha con su duda, y la indecisión agobia con su urgencia.

    Llegan las horas de [1]“la hache”: esas mudas, que son el basamento de un hacer anónimo que no reclama protagonismo, que no exige aplauso, pero que se evidencia su estela.

     

    Sí. Desde el silencio cómplice, rescatar y recuperar la inocencia de vida; rescatar y recuperar la ignorancia sublime: esa que de todo se asombra.

    Sentirse digno… de expresarse, de escuchar, de mostrarse.

    Atreverse, sin miedo, a asumir la luz que transportamos; a seguir la senda de la luz que nos proyecta, y las luces que nos orientan, para hacer del vivir un acontecer inusitado, único.

    Dejar atrás lo anquilosado, lo despreciado, lo inadecuado, lo que se consideró impropio, y no cargar con ello como resultado del vivir.

    Nos llaman a orar para recrear nuestras creencias.

    Nos llaman a orar para que el credo sea representado, expresado, mostrado.

    ***

     

    [1]  La letra “H”, que en castellano es muda: no se pronuncia.

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  •  

    And the events are reduced to... tensions, worries, fears, insecurities, despair.

    And in this state of being, the being "de-souls" itself... and arms itself.

    It is armed with complaints, violence, outrage... and it is de-souled of tenderness, kindness, generosity, dedication.

    What is with soul, which gave rise to the loved, becomes armed, which gives rise to arming and arming and rearming... contemplating as the only way out the power of the economic weapon, which is helped by the demand, with enough violence to establish a command.

    Thus, a coexistence of powers is made... of infinite ranks. And, except for the most ostentatious ones that can be seen, the rest is everyday life: what has become a human jungle, which is far from being a jungle of life.

    The Prayerful Call insists on the perspective of what is happening; it insists on everyone’s participation; it insists on being aware of the manoeuvres that, by being general... -of power, of domination-, are considered normal.

    The Creator Mystery is absent, in the daily consciousness of security, profit, competition, and claim...

    The Painful becomes necessary to understand and comprehend. Suffering becomes essential in order to evaluate. Thus, presence, being, lacks calm, tranquillity and empathy... and each being becomes in competition with another.

    Competition on comparisons, on privileges, on profits, on possessions.

    Everything seems to be known. Everything seems learned. Everything seems to be understood. And everything seems to be unchangeable.

    Thus, life becomes the monotonous rent -"rent"- of every day.

    Lives are souled... and thanks to this they remain; while the being makes them armed, and thinks that thanks to this it survives.

    It is necessary to discover oneself daily in what is proposed, in what is said, in what is expressed, in what is shown.

    Discover oneself in the texture of a veil, in the transparency of a mist, in the foam of a cloud.

    Discover oneself in the smile that does not claim.

    Discover oneself in the service that does not demand.

    Discover oneself in feeling intermediate.

    Discovering in the need to be, daily, a drop of goodness.

    Discovering oneself in not being an obstacle, but a bridge of softness…

    And that restlessness... and that restlessness becomes vibrating in the soul, in words that express our deep gratitude for the experience of living... and let the complaint of everyday discomfort go.

    If we contemplate the art of living with humility and submission, we will continually have -"continually"- reasons to increase new reasons that drive us to believe and to creativize our course.

    Duality lurks with its doubt, and indecision overwhelms with its urgency.

    The time of [1]"H" has arrived: those silent ones, which are the basis of an anonymous work that does not claim prominence, that does not demand applause, but whose wake is evident.

    Yes, from the complicit silence, rescue and recover the innocence of life; rescue and recover the sublime ignorance: that which is amazed by everything.

    Feeling worthy... to express oneself, to listen, to show oneself.

    Daring, without fear, to assume the light that we carry; to follow the path of the light that projects us, and the lights that guide us, to make of living an unusual, unique event.

    Leaving behind the stagnanted, the despised, the inadequate, what was considered improper, and not to carry it as a result of living.

    We are called to pray to recreate our beliefs.

    We are called to pray for the creed to be represented, expressed, and shown.

    ***

     

    [1] ”H”, is silent in Spanish: it is not pronounced

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ORACIÓN

La Oración que realizamos es una Oración que no está circunscrita a ninguna religión. Creemos que la Oración puede ser un instrumento Liberador y Sanador. Y tiene como referencia a la Creación, a las diferentes Fuerzas que nos animan sin entrar en ponerle un nombre u otro. La creencia de que la Oración es un elemento indispensable para nosotros, nos llevó a crear un espacio dedicado exclusivamente a la oración: “La Casa del Sonido de la Luz”, un lugar situado en el País Vasco , en Vizcaya, en la estructura de un caserío. Allí se realizan encuentros orantes y jornadas de retiro.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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